En los últimos años, el sistema italiano de inmigración por motivos de trabajo se ha ampliado progresivamente con nuevos instrumentos destinados a atraer a trabajadores extranjeros. Tras la reforma de la Tarjeta Azul de la UE para profesionales altamente cualificados y la introducción del visado para nómadas digitales, también se ha previsto una nueva posibilidad pensada para las empresas que forman parte de grupos empresariales internacionales.
Esta oportunidad se refiere a trabajadores extracomunitarios vinculados a empresas pertenecientes al mismo grupo empresarial y presenta un elemento particularmente interesante: no está sujeta a las cuotas anuales del llamado Decreto Flujos (Decreto Flussi), pero al mismo tiempo no exige necesariamente una alta cualificación profesional. La medida fue introducida mediante el Decreto-ley n.º 75 de 2023 y se volvió operativa en mayo de 2024, cuando una circular del Ministerio del Interior proporcionó instrucciones prácticas a las oficinas competentes.
La base jurídica es el artículo 27 del Texto Único sobre Inmigración (Testo Unico sull’Immigrazione), norma que regula diversas categorías de ingreso por trabajo fuera del sistema de cuotas. Dentro de esta disposición se añadió la letra i-bis, que regula la entrada de trabajadores que ya han tenido una relación profesional con una empresa extranjera perteneciente al mismo grupo que la empresa italiana que solicita su ingreso.
Para utilizar este procedimiento deben cumplirse algunas condiciones. En primer lugar, la empresa italiana debe estar vinculada a una entidad societaria situada fuera de la Unión Europea. Puede tratarse de su sede principal o de una filial, de una sociedad controlada o de la sociedad holding del grupo, o de una empresa participada con una cuota de al menos el 20 %. En segundo lugar, el trabajador extranjero debe haber trabajado para esa empresa extranjera durante al menos 12 meses en los 48 meses anteriores a la solicitud del nulla osta (autorización de trabajo) para el ingreso en Italia.
Este vínculo profesional previo representa el verdadero elemento distintivo de la norma. En otras categorías de permisos de residencia fuera de cuota, el acceso suele estar ligado a la existencia de altas cualificaciones profesionales; en este caso, en cambio, el requisito determinante es la pertenencia del trabajador al grupo empresarial, lo que permite el ingreso incluso sin niveles particulares de especialización.
Una vez obtenido el permiso, la forma de la relación laboral en Italia puede variar según la situación del trabajador en el momento de la solicitud. Si el empleado sigue contratado por la empresa extranjera, puede ser desplazado temporalmente a Italia manteniendo su contrato original. En este supuesto, la empresa extranjera sigue siendo el empleador y continúa pagándole el salario, mientras que la sede italiana se convierte simplemente en el lugar donde desempeña su actividad laboral durante un período limitado, generalmente no superior a tres años. Si, en cambio, el trabajador ya no depende de la empresa extranjera, la entrada implica una verdadera contratación en Italia, con la empresa italiana que asume formalmente el papel de empleador y las correspondientes obligaciones salariales.
Desde el punto de vista procedimental, el proceso sigue las fases típicas previstas para la entrada por trabajo subordinado. La empresa italiana presenta en primer lugar una solicitud nominativa de nulla osta ante la Ventanilla Única de Inmigración (Sportello Unico per l’Immigrazione) de la Prefectura competente, que se expide en un plazo de noventa días y se transmite al consulado italiano correspondiente.
Posteriormente, el trabajador debe presentarse en el consulado en su país de residencia para solicitar el visado nacional de trabajo y, dentro de los ocho días siguientes a su llegada a Italia con dicho visado, debe solicitar el permiso de residencia.
En definitiva, el nuevo permiso previsto en el artículo 27, apartado 1, letra i-bis, representa un instrumento interesante para las empresas italianas integradas en grupos internacionales. Al permitir la entrada de trabajadores ya vinculados a la organización empresarial, pero sin los límites numéricos del Decreto Flussi, la norma pretende facilitar la movilidad interna dentro de las multinacionales y favorecer la llegada de mano de obra extranjera cuando ya existe una relación consolidada con el grupo empresarial.
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El contenido de este artículo tiene como finalidad ofrecer indicaciones generales sobre el tema. Para dudas o casos específicos, se recomienda solicitar asesoría especializada en función de tu situación particular.
Artículo escrito por Alessia Ajelli, Managing Associate de LCA Studio Legale, abogada especializada en derecho migratorio y ciudadanía italiana.